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Archivo para 29 septiembre 2011

Latinoamérica de Calle 13, ¿Por qué no abrimos los ojos ya?

septiembre 29, 2011 Deja un comentario

No veo una oportunidad más sincera para hablar de una buena vez en primera persona; apadrinar con el Yo lo que pienso, lo que me puso a pensar este video de Calle 13, Latinoamérica.

Nunca antes he sentido eso que llaman latinoamericanidad, poco o nada me identifico con los uruguayos, con los mexicanos… en poco o nada me siento similar a mis hermanos centroamericanos; y no es por el mito de la suiza centroamericana ni por un aspecto de clase o sangre, racionalmente sé que no somos distintos, solamente me siento más local que regional; siempre lo hablo con mis allegados: me siento más costarricense que latino, incluso más ramonense que latino. Al fin creo que esto sucede porque Costa Rica es uno de los países menos latinos de Latinoamérica.

Ser latino nunca ha significado mucho para mí, pero sin duda este video me ilustró claramente algo que comparto con el resto de Latinoamérica, que me acerca a ella: una historia país en común.
Sin importar los que antes lo hayan cantado, en esta generación nunca nadie lo había hecho así, nunca nadie con tanta autoridad moral como Calle 13, haciendo arte que construye. La primera vez que los escuché pensé que esto no era reggaetón.

Es un discurso vivo, al que le debemos prestar atención; justamente hoy que nuestros pueblos están siendo saqueados sistemáticamente por un sistema impulsado desde fuera de nuestros países, pero acogido desde dentro, pueblos silenciados. Si de moda está cualquier gánster latino que cante con pañuelos en la cabeza, anillos y pinta de asesino de barrio definitivamente Calle 13 se diferencia, si comenzamos a escuchar y no solo bailar y oir.

Así no lo esperaba. No esperaba que una pinche canción me volviera los ojos hacia la veintena de países que conforman Latinoamérica y me hiciera sentir igual que los casi seiscientos millones de habitantes que vivimos aquí; nunca consideré que fuésemos únicos, simplemente no había nada que me uniera; esta canción tiene mucho más sentido de lo que el top ten pueda otorgarle.

No se trata de sentirse orgulloso por la letra, por las imágenes que evoca el video, ni siquiera porque por un momento me haya sentido unido a mis hermanos latinos; se trata de pensar que esta canción habla abiertamente de las políticas que durante 30 años nos han llevado a la pobreza, del intento marcado por dominar nuestros recursos. Que viva la América dice la canción, en alusión a la manera en que los estadounidenses llaman su país, apropiándonos de ese nombre para nosotros, beligerante.

¿Cuándo vamos a vernos en la situación en que como pueblos estamos? ¿Cuándo vamos a tomar el control de nuestro destino común? Nuestros abuelos argentinos, brasileños, guatemaltecos y todos los demás buscaron la independencia hace 200 años para poder buscar su propio destino, sin estar subyugados, hoy en día tenemos un yugo peor encima, en yugo de la deuda, el yugo de leyes foráneas impuestas, el yugo de gobiernos que trabajan para otros, de la escasez y la pobreza. Nunca nos han dejado guiarnos de manera independiente, porque con ley o guerra nos han intervenido. No se trata de sentirse orgulloso de lo poco o mucho que mi país haya logrado y conformarse sino de hacer algo, todos y cada uno, con el voto, compartiendo, hablando, instruyendo. ¿Cuándo vamos abrir los ojos?, al final tenemos algo que el dinero no nos puede robar, no es solo la lluvia, el sol o la alegría, sino la voluntad.

Movistar y Claro, los Prometeos no encadenados. El imaginario que sostiene su entrada audiovisual.

septiembre 26, 2011 Deja un comentario

Con la entrada de los nuevos operarios de telefonía celular a Costa Rica se ve de manera clara su acercamiento al consumidor; imágenes nacionalistas, imaginería fabricada e inspirada en una realidad cercana a algunos, aunque no sea de todos. Ambos aprovechan imaginarios colectivos que hemos creado de la oferta pública que representa el ICE, en mensajes incidentes de la propia opinión de lo nuestro.

El comercial de Movistar como tirar un puño de piedras y ver cuál acierta al blanco; a alguien ha de interpelarle alguna de estas imágenes.


La apelación a la figura de Juan Mora representado por un güila, cuando en Costa Rica nunca han existido este tipo de representaciones teatrales en las escuelas -lo más es Juan Santamaría y sin teatralidad-  parece más una imagen de película gringa que interpelación nacional. Casualidad que Juanito se parece a Abraham Lincoln; esto no deja de ser un imaginario más distante aún.

Juanito Mora, 2do presidente de Costa Rica en 1949

Presentar el futbol mediante el futbolín de modo más cercano a una población más abierta -mujeres y niños de barrio- es un detalle que trata de hablarnos de pasiones del tico sin mostrar explícitamente al futbol de modo tal que no se muestre ningún equipo particular. Se agrega emocionalmente la familia como un valor nacional, aunque no en todas las familias esto es realidad. Es un discurso de concilio extendido que incluye al Pura Vida, para unir voluntades.

Ser el país con el mayor índice de felicidad del mundo, cambiar el ejército  por escolares y la mascarada pintan una Costa Rica que evidentemente no es la de todos, es un imaginario.

Cierra con la premisa de que Costa Rica comparte y merece estar conectado, aunque es evidente que Prometeo no trajo el fuego, porque ya los ticos usaban celular y compartían, ya había fuego.

Este discurso visual, hecho de la imaginería aguda de la publicidad que busca elementos de cohesión populares y un tono que trata de ensalzar la voluntad del pueblo es sumamente parecido a las campañas políticas tradicionales en Costa Rica; la última más recordada es la de Laura Chinchilla con la Patriótica; imágenes nuestras que lucen muy bonitas con una parte literaria que suena cercana, que muestra lo nuestro.

El comercial permite vernos más cinematográficos, discrepa lo visto en televisión abierta. Somos un pueblo que goza viéndose en la pantalla de modos novedosos; en el cine la gente disfruta viendo una caja de leche Dos Pinos; es ponernos en discursos más aspiracionales que reales y esperar un rédito de simpatía por ello. El tono es similar a lo que se muestra de Movistar en otros países latinos.


Mientras que Movistar se basa en un estilo de vida nacionalista Claro vende servicio. Las piezas exponen lo que consideran sus puntos altos, escoger y compartir, tan superfluos que no representan importancia comparativa alguna con Tuyo, Kolbi o cualquier operador.

¿Quién no ha podido escoger su teléfono celular desde hace años en Costa Rica? El factor para escoger un teléfono en radica en que exista en el comercio y en tener medios para adquirirlo. ¿Quién no ha podido compartir mensajes, fotos y otros por su celular? Hace bastante que el envío multimedia está disponible en el mercado, incluso la video llamada.

Parece que estas premisas llegan tarde,  incluyendo la promesa de asesorarse que es definitivamente posible desde que se comercian celulares acá, hace más de diez años; siempre pudimos elegir en Costa Rica un modelo celular con guía, buena o mala, del vendedor. Esto no es novedad.

La ventaja competitiva en la que incide Claro en sus comerciales es difundir marcadamente la imagen -prejuicio quizá- que mantenemos los ticos de la ineficiencia de lo local, haciendo eco en sus imágenes y textos mostrando lo que no tenemos, no sabemos o no queremos saber que tenemos. Prometeo trajo el fuego “pero ya”, cuando no es novedad.

La llamativa estructura textual recuerda la forma de hablar de Yoda -Star Wars-, curioso solamente aunque se puede argumentar que esta manera de hablar se graba de mejor manera en el inconsciente por la estructura usada, de ser real esta aseveración se tornaría en una treta publicitaria más curiosa aún.

Todo este nuevo contexto deja clara la oportunidad que estas empresas buscan, con la resonancia de las opiniones negativas culturalmente reproducidas en Costa Rica de los servicios nacionales. Las redes sociales de ambas empresas demuestran que existe una población en donde estos mensajes hacen mella. No se fundamentan de la nada sino de una imaginario que les da cabida y los valida como señales publicitarias, haciendo que Prometeo nos venda un fuego no novedoso.

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