Movistar y Claro, los Prometeos no encadenados. El imaginario que sostiene su entrada audiovisual.
Con la entrada de los nuevos operarios de telefonía celular a Costa Rica se ve de manera clara su acercamiento al consumidor; imágenes nacionalistas, imaginería fabricada e inspirada en una realidad cercana a algunos, aunque no sea de todos. Ambos aprovechan imaginarios colectivos que hemos creado de la oferta pública que representa el ICE, en mensajes incidentes de la propia opinión de lo nuestro.
El comercial de Movistar como tirar un puño de piedras y ver cuál acierta al blanco; a alguien ha de interpelarle alguna de estas imágenes.
La apelación a la figura de Juan Mora representado por un güila, cuando en Costa Rica nunca han existido este tipo de representaciones teatrales en las escuelas -lo más es Juan Santamaría y sin teatralidad- parece más una imagen de película gringa que interpelación nacional. Casualidad que Juanito se parece a Abraham Lincoln; esto no deja de ser un imaginario más distante aún.
- Juanito Mora, 2do presidente de Costa Rica en 1949
Presentar el futbol mediante el futbolín de modo más cercano a una población más abierta -mujeres y niños de barrio- es un detalle que trata de hablarnos de pasiones del tico sin mostrar explícitamente al futbol de modo tal que no se muestre ningún equipo particular. Se agrega emocionalmente la familia como un valor nacional, aunque no en todas las familias esto es realidad. Es un discurso de concilio extendido que incluye al Pura Vida, para unir voluntades.
Ser el país con el mayor índice de felicidad del mundo, cambiar el ejército por escolares y la mascarada pintan una Costa Rica que evidentemente no es la de todos, es un imaginario.
Cierra con la premisa de que Costa Rica comparte y merece estar conectado, aunque es evidente que Prometeo no trajo el fuego, porque ya los ticos usaban celular y compartían, ya había fuego.
Este discurso visual, hecho de la imaginería aguda de la publicidad que busca elementos de cohesión populares y un tono que trata de ensalzar la voluntad del pueblo es sumamente parecido a las campañas políticas tradicionales en Costa Rica; la última más recordada es la de Laura Chinchilla con la Patriótica; imágenes nuestras que lucen muy bonitas con una parte literaria que suena cercana, que muestra lo nuestro.
El comercial permite vernos más cinematográficos, discrepa lo visto en televisión abierta. Somos un pueblo que goza viéndose en la pantalla de modos novedosos; en el cine la gente disfruta viendo una caja de leche Dos Pinos; es ponernos en discursos más aspiracionales que reales y esperar un rédito de simpatía por ello. El tono es similar a lo que se muestra de Movistar en otros países latinos.
Mientras que Movistar se basa en un estilo de vida nacionalista Claro vende servicio. Las piezas exponen lo que consideran sus puntos altos, escoger y compartir, tan superfluos que no representan importancia comparativa alguna con Tuyo, Kolbi o cualquier operador.
¿Quién no ha podido escoger su teléfono celular desde hace años en Costa Rica? El factor para escoger un teléfono en radica en que exista en el comercio y en tener medios para adquirirlo. ¿Quién no ha podido compartir mensajes, fotos y otros por su celular? Hace bastante que el envío multimedia está disponible en el mercado, incluso la video llamada.
Parece que estas premisas llegan tarde, incluyendo la promesa de asesorarse que es definitivamente posible desde que se comercian celulares acá, hace más de diez años; siempre pudimos elegir en Costa Rica un modelo celular con guía, buena o mala, del vendedor. Esto no es novedad.
La ventaja competitiva en la que incide Claro en sus comerciales es difundir marcadamente la imagen -prejuicio quizá- que mantenemos los ticos de la ineficiencia de lo local, haciendo eco en sus imágenes y textos mostrando lo que no tenemos, no sabemos o no queremos saber que tenemos. Prometeo trajo el fuego “pero ya”, cuando no es novedad.
La llamativa estructura textual recuerda la forma de hablar de Yoda -Star Wars-, curioso solamente aunque se puede argumentar que esta manera de hablar se graba de mejor manera en el inconsciente por la estructura usada, de ser real esta aseveración se tornaría en una treta publicitaria más curiosa aún.
Todo este nuevo contexto deja clara la oportunidad que estas empresas buscan, con la resonancia de las opiniones negativas culturalmente reproducidas en Costa Rica de los servicios nacionales. Las redes sociales de ambas empresas demuestran que existe una población en donde estos mensajes hacen mella. No se fundamentan de la nada sino de una imaginario que les da cabida y los valida como señales publicitarias, haciendo que Prometeo nos venda un fuego no novedoso.